• Enseñar diferente no únicamente es posible, es una responsabilidad

    Es imprescindible impregnarse de diferentes realidades universitarias tan diferentes y lejanas como la de los EEUU además de las Europeas, con el fin de dar fundamento a un criterio que garantice la toma de decisiones  basadas en el conocimiento. Únicamente de esta manera podremos afrontar los nuevos retos que, seguro, se nos van a presentar en la profesión en los próximos años, y especialmente en el marco académico. Sin duda,  el encuadre que terminemos dando a los estudios de Osteopatía, tendrá una repercusión en el proceso de regulación de la profesión y en su evolución en las próximas décadas, por lo que deberíamos aprender de la experiencia y evolución de los que han sido los pioneros.

    Estos días, son muchos los que me preguntan acerca de mi reciente viaje por distintas universidades de los EEUU: New England, Kirksville, Des Moines y Kansas City University. Hay dos preguntas que se reiteran: ¿ha sido un viaje útil?; ¿La Osteopatía en los EEUU es mejor que la nuestra?

    Sin duda, ha sido un viaje de gran utilidad, que me ha permitido  comprender la organización del currículo académico de los estudios de DO en los EEUU. He podido explorar nuevas metodologías docentes para impartir las clases, en las que se hace evidente que enseñar de otro modo, no únicamente es posible, sino que es una responsabilidad, máxime, teniendo en cuenta el perfil de estudiantes que hoy en día tenemos en las aulas. Ha sido un viaje que me ha permitido entender la organización de los equipos docentes de otras instituciones académicas, conocer el perfil del profesional osteópata en los EEUU, comprender la evolución que han hecho y las circunstancias que les han llevado a realizar este proceso, y en especial, hacer un acercamiento profesional y humano a otras instituciones y personas que trabajan con un mismo fin, entendiendo que esa actitud de contacto favorece la colaboración y el potencia el mismo fin: la Osteopatía.

    La realidad académica y profesional de DO en los EEUU respecto a Europa es tan distante, que considero que sería un error concluir que una u otra es mejor o peor. Cada una es fruto de la evolución histórica en su propio  continente, poniendo de manifiesto que, a pesar de las diferencias, es del todo necesario establecer sinergias de colaboración entre las diferentes instituciones para impulsar la profesión de la Osteopatía desde unos estándares académicos de alta calidad y velar por la herencia de nuestros orígenes.

    Estas dos realidades tan distintas, las debemos entender como una oportunidad para cada una de las partes, a partir de una actitud de colaboración y trabajo conjunto en el que los puntos fuertes de unos, se puedan convertir en avance para los otros, y a la inversa.

    Es necesario hacer un proceso de análisis para valorar como podemos innovar, especialmente en lo que se refiere a metodologías docentes. Este ha sido uno de los aspectos que más ha captado mi interés: el modelo pedagógico que utilizan ciertas universidades, destacando especialmente la Universidad de New England. En esta universidad, han apostado por un programa pedagógico y académico innovador, en el que se introduce al estudiante desde primer curso, a un proceso de integración clínica a partir de la resolución de casos clínicos. El beneficio de este método, es que se convierten en profesionales con una alta competencia clínica, y en especial con una gran capacidad de reflexión y de pensamiento por sí mismos.  Este método genera estudiantes muy motivados, comunicativos, dinámicos, con actitud crítica, y con gran sentido del trabajo en equipo. El profesorado tiene un papel decisivo en el éxito de este proceso, ya que el docente tiene un alto dominio de este modelo pedagógico basado en la auto-aprendizaje, traduciéndose en unos expertos tutores dentro del aula; pero fundamentalmente, hay un absoluto convencimiento por parte de todo el equipo académico, en la aplicación de este cambio, para el que es imprescindible una actitud abierta al descubrir que enseñar de otro modo, es posible y necesario.

    En los últimos años, desde distintas organizaciones europeas  (académicas y profesionales), con gran empeño y trabajo, se está intentando llegar a acuerdos de mínimos académicos en lo que se refiere al número de créditos (especialmente a nivel del área clínica), para garantizar una formación de cualidad. Evidentemente, asegurar una cantidad mínima es necesario, pero con la misma insistencia deberíamos discutir el cómo enseñamos, y revisar los modelos pedagógicos que utilizamos. El alumno de hoy en día es diferente al de hace unos años, la evolución tecnológica ha cambiado totalmente el acceso a la información, por lo que el proceso de educar debe de afrontar nuevos retos.

    Es evidente que no hay un marco académico universitario único y permanente para estudiar Osteopatía, ni para cualquier otra profesión; es un proceso cambiante en el transcurso del tiempo, de las  circunstancias y de las necesidades. Ahora es necesario pensar muy bien hacia donde queremos avanzar; las decisiones que tomemos ahora conllevaran unos efectos a medio y largo plazo en la profesión, y debemos empezar a asumir  posibles errores o aciertos. Lo que no debemos permitir, es que se nos juzgue por lo que no hemos hecho con fines diferentes a pensar en lo más conveniente, y  que no es más que garantizar el mejor modelo educativo de hoy para las futuras promociones de Osteópatas.

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