• La solidaridad no es únicamente cuestión de dinero, sino también de pasar a la acción.

            Ya me habían avisado que para mantener vivo un blog debía escribir regularmente en él, cosa que hasta el momento no he logrado pero, lejos de considerarlo como un fracaso, sigo recordando el carácter informativo de este espacio por medio del cual doy a conocer los proyectos que llevamos acabo en la Fundación.

             Una de las cosas que he aprendido durante estos últimos meses que he dedicado a promover y acercar la Osteopatía a los más desfavorecidos, es que el tiempo, la paciencia, y el proceder en la acción social tienen una envergadura mucho más amplia de la que creía; y también la tiene -se lo puedo asegurar- la satisfacción que se experimenta cuando  dichos  proyectos van cogiendo forma y se vuelven realidad. Es un tipo de satisfacción que no es comparable con la que he experimentado en otros proyectos. Y es que éstos, concretamente, son proyectos tan especiales que te transforman la consciencia, y la orientan hacia donde realmente es importante invertir el esfuerzo.

             Con esta nueva entrada en el blog quisiera explicarles un proyecto que ya forma parte de la realidad y que me hace sentir el verdadero valor de trabajar en la Fundación EOB, es el proyecto de Osteopatía para los más desfavorecidos, para los más frágiles, para los más sensibles y para aquellos que tienen en sus manos la capacidad de cambiar este mundo tan complejo, los niños. Éste se ha convertido en uno de los retos más saludables de la Fundación y ha dado lugar al Servicio de Pediatría Solidaria en Osteopatía (SPS) destinado a niños y niñas de familias sin recursos, al que se puede acceder sin pagar ya que está subvencionado por la propia Fundación y sería la alternativa al servicio privado de nuestra clínica (COB). Así es como nació en el año 2009 el SPS que hoy se ha convertido en un espacio con mucha actividad y con una gran cantidad de niños tratados por profesionales de primera categoría, como es Arantxa Quintana D.O., que desde aquí aprovecho para agradecerle de corazón su colaboración como terapeuta de estos niños en el SPS y también por su ardua tarea de divulgación en nuestro cometido.

              Hay que decir que, en un principio, el resultado no fue el esperado y muchos nos sentimos desilusionados porque, a pesar de haber estado promocionado el proyecto a través de  nuestros  canales de comunicación y haber difundido el propósito del SPS, los niños seguían sin llegar, y los pocos que sí lo hacían,  no cumplían con los requisitos socio-económicos que definíamos como mínimos para acceder al servicio. Fue entonces cuando entendí que tan importante es tener los recursos económicos para llevar a cabo proyectos sociales como lo es el utilizar los canales adecuados para acercarse a estos grupos de exclusión social. Pensé entonces que la solución estaba en darnos a conocer a través de la administración, de la Consejería de Salud y Bienestar Social, de esta manera la información llegaría a las familias idóneas que podían beneficiase del SPS.  Quiero pensar que tuvimos mala suerte, que dimos con la persona errónea o que, por desgracia, la Osteopatía aún sigue siendo la gran desconocida en sanidad, porque tampoco esto funcionó. Parece ser que a la Administración le resulta imposible entender que no le pidas dinero, así que cuando  necesitas simplemente que colaboren -en este caso para llegar a las familias- te responden con un simple correo electrónico diciendo que no pueden subvencionar el proyecto. Estaba claro, no habían leído nuestra petición. Fue entonces cuando comprendí que la solidaridad no es únicamente cuestión de dinero, sino también y como bien decía Vicente Ferrer, de pasar a la acción partiendo de uno mismo; fue entonces cuando empezamos un peregrinaje puerta a puerta, llamadas, reuniones, presentaciones en diferentes instituciones explicando nuestro objetivo, acercamientos con las familias y así, de a poco tratar de llegar a acuerdos de colaboración. Recorrimos desde el Casal del Raval, a Aldeas Infantiles, a Cáritas, al Hospital de San Joan de Déu, a Eco-Mon, y muchos otros más. Sin duda fue necesario caminar por este laberinto para por fin comprender que con quien teníamos que contactar inicialmente era con las aquellas personas que cuidaban directamente por bienestar de estos niños: asistentes sociales, tutores, psicólogos, pediatras, fisioterapeutas, etc. En ese momento dimos con la clave.

               La predisposición para colaborar ha sido absoluta desde el principio,  y el resultado es que hoy en el SPS ya hay 50 niños derivados de estas instituciones que se tratan con Osteopatía. ¿Dónde queremos llegar?; pues, permítanme ser prudente y no responder, el proyecto es tan ambicioso que simplemente es mejor trabajar día a día de manera focalizada y con el mismo espíritu e ilusión  con el que decidimos emprender la aventura de la FEOB, acercar la Osteopatía a las personas.

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  • Posted by Francisco Ortodoncia on 19/03/2013, 10:54

    “la solidaridad no es únicamente cuestión de dinero, sino también y como bien decía Vicente Ferrer, de pasar a la acción partiendo de uno mismo;”
    Es una idea que si se generalizase convertiría nuestro planeta en un mundo mejor, desgraciadamente el egoísmo es un enemigo muy fuerte y cuesta derrotarlo.
    Felicidades por vuestro espacio.
    Un saludo cordial.

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